No todas las personas desarrollan muelas del juicio, pero cuando lo hacen, es
común que estas últimas piezas dentales generen más preguntas que certezas.
¿Por qué aparecen? ¿Es normal sentir dolor? ¿Siempre deben extraerse?
Estas muelas, también conocidas como terceros molares, suelen salir entre los 17
y 25 años, aunque en algunos casos lo hacen más tarde o nunca llegan a
erupcionar. Cuando hay espacio suficiente en la boca y emergen correctamente,
no suelen representar un problema. Sin embargo, lo más frecuente es que su
crecimiento se vea afectado por la falta de espacio, lo que puede derivar en
molestias y alteraciones en la salud bucal.
Aproximadamente el 85% de las personas necesitará extraer al menos una muela
del juicio a lo largo de su vida. Esto se debe a que, con la evolución humana,
nuestras mandíbulas se han vuelto más pequeñas y funcionales, dejando menos
espacio para estas piezas que antes eran clave en la dieta de nuestros
antepasados.
¿Qué síntomas pueden generar?
El crecimiento de estas piezas puede pasar desapercibido, pero también provocar
una serie de molestias características. Algunas de las señales más frecuentes
incluyen:
• Dolor o presión en la parte posterior de la mandíbula
• Inflamación o sangrado de encías
• Mal aliento o sabor desagradable persistente
• Dolor de cabeza o molestias en el cuello
• Dificultad para abrir completamente la boca
Estos síntomas suelen manifestarse cuando la muela está saliendo en una posición
anómala, queda cubierta por la encía o comienza a empujar otras piezas dentales.
No deben ser ignorados, ya que pueden ser señales de una infección o de un
problema estructural más profundo.
Riesgos comunes y complicaciones
Cuando no hay un diagnóstico oportuno, el desarrollo anómalo de estas piezas
puede derivar en diversas complicaciones. Entre las más comunes se encuentran:
• Infecciones por acumulación de bacterias, especialmente si la muela erupciona
solo parcialmente
• Caries tanto en la muela del juicio como en los dientes adyacentes, debido a la
dificultad para limpiarlas correctamente
• Apiñamiento dental, al generar presión en los dientes vecinos
• Formación de quistes o lesiones óseas alrededor de la muela retenida
• Problemas funcionales para masticar, hablar o abrir completamente la boca
Por eso, muchos especialistas recomiendan monitorear su desarrollo desde la
adolescencia. Una radiografía panorámica permite anticipar posibles
complicaciones antes de que se manifiesten clínicamente. Un control preventivo
en una clínica dental puede marcar la diferencia.
¿Cuándo se recomienda la extracción?
La evaluación profesional es clave para definir si corresponde realizar una
extracción de muelas del juicio. Este procedimiento se indica cuando:
• No hay espacio suficiente para que erupcionen adecuadamente
• Generan dolor recurrente o infecciones frecuentes
• Permanecen retenidas parcial o totalmente en la encía o hueso
• Causan daños a dientes adyacentes o al hueso circundante
En muchos casos, la extracción se indica incluso antes de que aparezcan
síntomas. Esto permite evitar complicaciones futuras y facilita una recuperación
más sencilla, especialmente en personas jóvenes.
Tipos de extracción y cuidados postoperatorios
Si la muela está completamente erupcionada, el procedimiento suele ser sencillo y
ambulatorio. Pero si se encuentra retenida o crece en ángulo, puede requerir una
pequeña cirugía. En estos casos, se realiza una incisión en la encía para acceder a
la pieza, que luego se extrae y se sutura el área para favorecer una cicatrización
adecuada.
Después de la extracción, es normal experimentar inflamación leve, sensibilidad
en la zona y algunas dificultades para masticar. Sin embargo, estos efectos
disminuyen progresivamente con los días. Algunas recomendaciones generales
para el postoperatorio incluyen:
• Aplicar frío local durante las primeras 24 horas
• Mantener una dieta blanda y templada
• Evitar enjuagues fuertes o escupir durante el primer día
• Dormir con la cabeza levemente elevada
• Tomar los medicamentos indicados por el profesional
La mayoría de los pacientes retoman su rutina habitual al cabo de dos o tres días,
especialmente si siguen las indicaciones postoperatorias de forma rigurosa.
Prevención
Las muelas del juicio forman parte de un proceso evolutivo que, en la actualidad,
tiende a generar más complicaciones que beneficios. Evaluar su desarrollo y
actuar a tiempo es clave para proteger no solo la salud bucal, sino también el
bienestar general.
Si aparecen molestias o dudas sobre su crecimiento, lo ideal es consultar en una
clínica dental que cuente con el respaldo profesional necesario para definir el
tratamiento más adecuado según cada caso.
